Dicen que tengo cara de matarlas callando y no se equivocan. Soy una japonesa de apariencia muy dulce e inocente. Pero cuando se trata de darle placer a mi chochito depilado me cambia la mirada y entonces me vuelvo una guarra que siempre quiere más.

Me encanta el sexo por eso me masturbo desde muy joven y ahora domino el arte del squirt a la perfección. Tan sólo necesito armarme de mi bala vibradora para rebentarme el coño y eyacular a lo bestia  hasta quedarme seca por dentro.